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Plantas Medicinales Para El Sistema Endocrino

hierbas medicinales para el sistema glandular

En las complejidades de nuestros sistemas de control interiores es donde la mente se acerca más al cuerpo. Si la conciencia se considera como una facultad del cere­bro, entonces la colaboración entre el siste­ma nervioso y las glándulas endocrinas actúa como un puente que vincula la con­ciencia con el cuerpo.

Pensamos, y actuamos, im­poniendo nuestra voluntad en las actividades de los músculos por medió de los nervios. Si, por ejemplo, estamos asustados, la hormona adrenalina acelerará nuestro pulso al entrar en funcionamiento.

Gran parte de este proceso no recae bajo el control mental, sino que se produce a través del mantenimiento del entorno interno de la acción nerviosa y hormonal. La sabiduría del cuerpo queda demostrada por el modo en que mantie­ne su homeostasia y se controla a sí mismo.

La influencia del cerebro (el control maestro) impregna todas las actividades; el sistema endo­crino y el sistema nervioso son sus servidores.

El cuerpo humano funciona eficazmente sólo cuando el equilibrio dentro de cada ór­gano, tejido y célula es así supervisado y controlado. Es necesario mantener la activi­dad, el crecimiento y la reparación de los tejidos, junto con el abastecimiento de ali­mentos y la eliminación de desechos.

Cómo funciona el sistema glandular

El sistema nervioso trabaja conjuntamente con las glándulas endocrinas. Estas glándulas es­tán situadas en diversas partes del cuerpo y se caracterizan porque liberan sus hormonas directamente en la sangre. A continuación, estas hormonas viajan a las células de todas las partes del cuerpo.

La membrana de cada célula tiene receptores para una o más hor­monas, y la unión de cada hormona con el lugar específico donde se halla el receptor, inicia cambios especiales en el metabolismo interno de esta célula “objetivo”.

La actividad de las hormonas ha sido objeto de investiga­ciones interesantes y proporciona algunos conocimientos asombrosos sobre la compleji­dad y la belleza del cuerpo humano.

Para poder comprenderlo, convendría exa­minar en esta introducción los papeles de la glándula pituitaria y el hipotálamo. La activi­dad de estas glándulas es supervisada y modificada constantemente por la información nerviosa, hormonal y química que reci­ben.

La producción de hormonas es controlada en muchos casos por un sistema de realimentación negativa, en el cual una so­breproducción de hormonas provoca un descenso compensatorio en la producción posterior, hasta quedar restaurado el equili­brio.

La función de la glándula pituitaria

La glándula pituitaria desempeña un papel central en este proceso de manteni­miento de la armonía. Esta glándula está dividida en dos partes.

  • La parte posterior actúa como lugar de almacenamiento para las hormonas importantes liberadas por el hipotálamo, una de las cuales tiene la misión de inducir el trabajo e iniciar la producción de leche, y otra estimula la re­tención de líquidos para ayudar a conservar el agua en el cuerpo.
  • La parte anterior produ­ce hormonas que dirigen la actividad en otras glándulas del cuerpo. En una pequeña zona de la parte anterior del cerebro, justo por en­cima de la pituitaria, se encuentra el hipotálamo, el principal centro de coordina­ción entre el sistema endocrino y el nervioso.

Funciona como supervisor y regulador del sistema nervioso autónomo, así como del metabolismo corporal a través de la comida, la bebida y el control de la temperatura, y su­pervisa también el ciclo menstrual.

La pituitaria anterior responde a las hormonas segregadas por el hipotálamo que estimulan o inhiben la secreción de sus propias hormo­nas. Los detalles exactos del equilibrio de la hiperactividad o hipoactividad de las hormo­nas constituyen un proceso maravillosamente integrado, demasiado complejo para explo­rarlo aquí.

Las hormonas producidas por esta glándula son responsables de influir en la ve­locidad metabólica, afectando al desarrollo de los huesos y los músculos, estimulando la producción de leche materna y controlando la liberación de hormonas por los ovarios y los testículos.

La buena salud y estado de las glándulas

Estar sano significa tener un sistema endocrino in­tegrado y que funcione suavemente. Garantizar esta salud significa vivir una vida realmente com­pleta, con una dieta adecuada, una emociones y un pensamiento en consonancia con la vida, y con una vida espiritual completa.

El sistema endocrino es un centro para técnicas como la terapia de pola­ridad y el equilibrio de la energía, pues todo el cuerpo puede ser curado a través de este sistema, y si existe un desequilibrio endocrino, estas terapias pueden ser muy eficaces para recuperar la armo­nía.

Los problemas endocrinos tienen muchas cau­sas, tanto externas como las situaciones estresan­tes, como internas, por ejemplo los trastornos ge­néticos. El enfoque herbario es por tanto amplio, garantiza que el cuerpo adquirirá fuerza y vitali­dad, y al mismo tiempo utiliza remedios específi­cos para las diferentes glándulas.

Incluso en ausencia de una enfermedad glandu­lar evidente, el sistema endocrino desempeña un papel tan fundamental en la salud y la totalidad, que cualquier problema funcional leve puede producir un estado de desequilibrio general.

Plantas para las enfermedades del sistema endocrino

Hierbas para las glándulas endocrinas

El grupo de hierbas más indicadas para el trata­miento endocrino son las amargas. En un princi­pio puede parecer extraño, pues estas hierbas sue­len considerarse tónicas y estimulantes digestivas. Sin embargo, su papel en el sistema glandular con­siste en una estimulación generalizada del reflejo de todo el sistema.

Una acción estimulante de este tipo promoverá una correcta función homeostáti­ca, reduciendo la hiperactividad y aumentando la hipoactividad. Ello demuestra que los remedios herbarios pueden aumentar un funcionamiento ya correcto.

Algunos agentes específicos tienen po­tentes efectos, pero la mayoría de las hierbas ayu­dan a todo el cuerpo a curarse y equilibrarse allí donde lo necesita.

Además de las amargas, las alterativas son muy útiles en su acción purificadora al promover el funcionamiento adecuado de la sangre. Entre las mejores amargas para el sistema glandular se encuentran:

Las alterativas útiles son:

También hay agentes glandulares específicos, como el sargazo vejigoso, la borraja, la menta de lobo, el ginseng, la galega, el regaliz y el ñame.

Dado que los problemas endocrinos son tan complejos, las hierbas que son específicas de otra zona, por ejemplo los riñones o el hígado, pueden constituir la ayuda ideal para volver a adquirir una armonía interior. Debemos recordar considerarlo todo dentro del contexto del todo.

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