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Plantas Medicinales Para El Sistema Circulatorio

plantas para el aparato circulatorio

El aparato circulatorio es el que conecta todos los demás y a todos afecta. Cuando lo examinamos, debemos recordar que se trata de un sistema de transporte. En esta sección no nos ocuparemos aún de lo que se transporta, es decir, de la sangre, que es una combinación de diversas substancias formadas en diferentes partes del cuerpo.

Hablaremos de la salud y del funcionamiento correcto del corazón y de los vasos sanguíneos. La vitalidad y el tono de todo el aparato circulatorio es fundamental para la vida y para la integración de todas las partes del cuerpo. Si existe debilidad o congestión, ello repercutirá profundamente en los tejidos y en los órganos implicados.

La sangre puede estar en perfecto estado, pero si el suministro de esta sangre a los órganos no es adecuado, surgirán problemas. De modo parecido, si los materiales de desecho producidos en el proceso metabólico no son eliminados adecuadamente, el resultado será un daño inmediato al tejido.

A partir de aquí podemos llegar a la conclusión de que cualquier enfermedad centrada en un órgano puede tener sus raíces en una insuficiencia del aparato circulatorio, ya sea porque el órgano no recibe un suministro de sangre adecuado o porque los desechos que produce no son eliminados suficientemente.

Cuando consideramos el cuerpo de un modo holístico y tratamos cualquier enfermedad desde esta perspectiva, reconocemos que todos los órganos y sistemas están conectados y se influencian entre sí. Debemos considerar el modo en que cada uno de ellos contribuye individualmente a la imagen total.

El corazón y los vasos sanguíneos pueden estar implicados en cualquier afección y deben ser ayudados en el proceso de curación.

En nuestra sociedad, el aparato circulatorio es un campo abonado para enfermedades a menudo mortales, pues no cuidamos como es debido nuestro corazón y nuestros vasos sanguíneos, debido a nuestro estilo de vida y nuestro enfoque vital.

La prevención de los problemas circulatorios es sencilla, y a continuación enumeraremos algunas líneas direc­trices.

Cuando ya se manifiestan problemas car­díacos importantes, la cuestión es diferente y hay que ser cuidadoso. La fitoterapia tiene mucho que ofrecer a la curación de la insufi­ciencia cardíaca y de los problemas del corazón, pero cualquier tratamiento debe rea­lizarse bajo la supervisión de una persona cualificada.

Remedios herbarios para las enfermedades del aparato circulatorio

Cómo prevenir las enfermedades circulatorias

Prevenir es mucho mejor que tener que recurrir a curar una enfermedad ya desarrollada, y prevenir significa encontrar alivio para el cuerpo, la mente y el espíritu.

Hablamos de enfermedad cuando el cuerpo está tan desgastado que empieza a presentar unos síntomas. La mayoría de las personas necesita varios años para llegar a este estado, pues el cuer­po suele ser capaz de soportar bastante duran­te largo tiempo sin colapsarse.

A menudo se evi­dencia un declive continuo; no tenemos tanto vi­gor y fuerza como el año anterior, nuestra salud ya no es tan buena como antes. Se trata de un declive hacia un estado de enfermedad, pero no lo notamos hasta que algo se colapsa y enferma­mos.

Hay detalles específicos relacionados con el sistema cardiovascular que convendría recordar. No sólo son válidos para aquellos que ya han te­nido estos problemas específicos, o para aquellos cuyo estilo de vida les sitúa en la “categoría de alto riesgo” en lo que se refiere al desarrollo de problemas cardiovasculares. También son válidos para cualquiera que desee evitar este tipo de problemas.

El ejercicio

Es vital para el conjunto del sistema utilizarlo y, de vez en cuando, incluso forzarlo. El único modo de garantizar que el corazón y los vasos sanguíneos son verdaderamente utilizados es haciendo ejercicio, de forma que se aceleren los la­tidos del corazón y nos falte el aliento.

¡Eso no sig­nifica que las personas deban hacer jogging a dia­rio hasta quedar exhaustas! La clave está en realizar ejercicios regulares, que sientan bien y son agrada­bles. En todas las cosas se debe ser moderado: tam­bién en el ejercicio.

La dieta

En lo que concierne al aparato circulato­rio, el factor causante de problemas más impor­tante es el consumo de grasas, que la mayoría de nosotros consume en exceso. A lo largo de los últi­mos años, hemos oído hablar mucho de la relación entre el consumo de grasas saturadas y el nivel de colesterol (una de dichas grasas) en la sangre como causa de problemas cardiovasculares.

Se recomen­daba consumir grasas no saturadas en lugar de las peligrosas grasas saturadas, sustituyendo princi­palmente las grasas animales por las vegetales. Sin embargo, según las últimas investigaciones, la co­sa no es tan simple.

Existen pruebas de que el con­sumo de grasas no saturadas también conlleva riesgos, y el único modo seguro es reducir el consumo total de grasas. Esto significa una disminución en el consumo de grasas visibles (las que están en la carne, mantequilla, aceites) y también de grasas invisibles (que se encuentran en las tartas, pasteles, sopas, mayonesa, queso, leche y otros productos lácteos, y huevos), que a menudo componen la mayor parte de nuestro consumo de grasas.

En lugar de ello, nuestra comida debería estar compuesta básicamente por grandes cantidades de fruta y verdura fresca, cereales integrales, judías y guisantes; se cree que estos dos últimos alimentos son capaces de reducir el nivel de colesterol en la sangre. Asimismo debería utilizarse un mínimo de sal.

El tabaco y el alcohol

Es esencial que cualquier persona que se preocupa por su salud, y especialmente por el corazón y los vasos sanguíneos, deje el tabaco y mantenga el consumo de alcohol a un nivel razonable.

El estrés

Existe una estrecha correlación entre el nivel de estrés en la vida y la aparición de problemas de salud, concretamente de sistema cardiovascular. El concepto de “estrés” es relativamente nuevo.

Resultaría más apropiado considerar la capacidad de un individuo para enfrentarse con el estrés en su vida, en lugar de considerar al estrés en sí. Hoy día disponemos de distintos instrumentos para ayudarnos a asumir la responsabilidad en nuestras vidas y para enfrentarnos al estrés y a las tensiones emocionales.

Es posible reducir la tensión utilizando remedios a base de hierbas, pero es mucho mejor y más realista buscar la causa subyacente dentro de nosotros y cambiarla. Ello implica adquirir conciencia, y en algunos casos tener valor.

La terapia de relajación, la psicología humanística y transpersonal tienen mucho que ofrecer. Todos podemos prevenir la enfermedad llevando tranquilidad a nuestras vidas. La armonía psicológica y espiritual crearán un entorno interior para la armonía corporal.

Hierbas para el Corazón

Al igual que en todos los sistemas corporales, la identificación de las hierbas para este sistema constituye una simplificación necesaria. El cuerpo es un todo integrado y el enfoque herbario de la curación reconoce este hecho.

Cualquier problema que surge en un determinado sistema puede estar causado por el estado de salud y vitalidad de otra parte del cuerpo y, por consiguiente, una hierba puede desempeñar un papel en el tratamiento de cualquier sistema.

Sin embargo, a fin de permitir que nuestra limitada comprensión humana entienda los fundamentos básicos de la fitoterapia, es válido identificar las hierbas que desempeñan un papel específico en cada sistema.

Para simplificar las cosas y evitar complejos agrupamientos, estableceremos una diferencia entre las hierbas que tienen una acción directa sobre el corazón y las hierbas que afectan a los vasos periféricos.

Los tónicos cardíacos

Entre los agentes herbarios más importantes para el corazón se encuentran la retama negra, la menta de lobo, la escrofularia, el Crataegus Oxyacanthoides, la convalaria, la agripalma y el Selenicereus grandiflorus.

Podrá observar que en esta lista no hemos incluido a la digital (Digitalis) y a la escila, pese a que estos remedios son muy utilizados por la medicina ortodoxa como tratamientos eficaces de la insuficiencia cardíaca. Sin embargo, dado que la utilización de la digital conlleva notables peligros, hemos decidido excluir esta planta venenosa.

Ello no significa que no dispongamos de remedios eficaces para el corazón. La más importante de la lista es la convalaria. Aquí haremos una pequeña digresión para tratar de las propiedades de esta hierba en comparación con las de la digital, pues se pueden sacar algunas lecciones importantes.

Los remedios utilizados usualmente para tratar el corazón son ricos en un grupo de substancias químicas denominadas glucósidos cardíacos. Estas complejas substancias químicas tienen la asombrosa capacidad de estimular a los músculos del corazón de modo que refuerzan su poder de contracción y garantizan que se bombeará una mayor cantidad de sangre al resto del cuerpo.

Gracias a ello se aumenta la eficacia del corazón, pero con la ayuda de estas substancias químicas no se incrementa el oxígeno que el músculo cardíaco necesita para realizar este esfuerzo, y por tanto no debemos preocuparnos por un déficit de oxígeno.

No obstante, en el caso de la digital existe un nuevo peligro, pues algunos de sus componentes pueden acumularse en el cuerpo y provocar un envenenamiento, lo cual no sucede con la convalaria.

Como indican los análisis farmacológicos, en la convalaria hay varios glucósidos cardíacos diferentes, como la convalatoxina, el convalatoxol, la convalarina, la convalamarina, la convalasida y el convalatoxolosido. (La raíz de todas estas palabras es el nombre latino de la hierba, Convallaria majalis.)

Si bien todos estos productos bioquímicos están presentes, sólo dos actúan directamente sobre el corazón, y de ellos el más importante es la convalatoxina. Para un farmacéutico esto implicaría que el resto carece de utilidad, lo cual es totalmente erróneo, pues se ha descubierto que los demás glucósidos aumentan la solubilidad de los glucósidos activos hasta unas 500 veces.

El evidente valor de esto es que se requiere una dosis más pequeña, pues un aumento de la solubilidad significa también un aumento de la “biodisponibilidad”. Además se ha descubierto que, aunque la convalatoxina tiene un efecto rápido y es oxidada y excretada rápidamente, el tiempo de eficacia de la planta en el cuerpo es más prolongado.

Los demás glucósidos aparentemente inactivos son transformados por el cuerpo en glucósidos directamente activos en cuanto los necesita. No hay peligro de envenenarse con la convalaria, pues sus glucósidos tienen una estructura química única que garantiza una fácil excreción e impide que se acumulen en el cuerpo.

La convalaria nos proporciona un buen ejemplo del modo sinergético en el que funcionan las hierbas. A partir de este estudio analítico y bioquímico podemos ver cómo el todo es, en efecto, más que la suma de sus partes. La acción total de la planta no puede predecirse conociendo los componentes químicos separados, pues los efectos son producidos por interacciones complejas e integradas.

Con ello queremos demostrar que la vieja sabiduría sobre esta hierba, que ha ido pasando de una generación a otra hasta llegar a nosotros, puede verse apoyada por la ciencia moderna si se utiliza en una perspectiva suficientemente amplia.

Miremos más detenidamente los tónicos cardíacos mencionados anteriormente. Todos ellos actúan de modo que tonifican y refuerzan la función cardíaca; a continuación proporcionaremos una breve indicación sobre su uso en el aparato circulatorio.

  • Convalaria: esta hierba puede utilizarse cuando la fuerza del corazón es insuficiente, como por ejemplo en el caso de una angina o en el tratamiento del corazón envejecido, especialmente cuando hay depósitos en los vasos sanguíneos.
  • Selenicereus grandiflorus: puede utilizarse de un modo similar a la convalaria y es especialmente útil cuando hay cambios en el ritmo cardíaco.
  • Crataegus oxyacanthoides: éste es uno de los remedios más valiosos para el sistema cardiovascular, pues refuerza la fuerza de contracción del músculo cardíaco, al tiempo que actúa dilatando los vasos coronarios. Esta hierba puede utilizarse en la mayoría de los problemas circulatorios pues es anfótera (es decir, que relaja o estimula al corazón según sus necesidades) y normaliza la función del corazón.
  • Agripalma: esta hierba es una nervina relajante y una valiosa emenagoga. Su valor para el aparato circulatorio se evidencia incluso en su nombre latino, Leonurus cardiaca. Refuerza y normaliza en gran medida la función del corazón.
  • Retama negra: puede considerarse como el principal diurético cardíaco. Al tiempo que refuerza y normaliza los latidos del corazón, elimina también cualquier concentración de líquido en el cuerpo debida a la insuficiencia cardíaca. Sin embargo, es preciso ser precavidos, pues puede incrementar la presión sanguínea.
  • Escrofularia: aunque se trata principalmente de una hierba utilizada para los problemas cutáneos, también aumenta la fuerza de las contracciones del corazón.
  • Menta de lobo: al tiempo que resulta un excelente cardiotónico, también reduce su ritmo. Constituye un valioso relajante.

Plantas para el aparato circulatorio

Al igual que las hierbas para el corazón, existe una amplia gama de remedios disponibles para ayudar y fortalecer los vasos del aparato circulatorio, pero aquí nos limitaremos a los remedios específicos.

Entre los agentes herbarios más importantes para la circulación se encuentran la retama negra, el alforfón, la cayena, el diente de león, el jengibre, el Crataegus oxyacanthoides, el castaño de Indias, la flor de tilo, el muérdago y la milenrama.

Como podrá observar, algunas de estas hierbas son también tónicos cardíacos, otras son diaforéticas y estimulan la circulación periférica (cayena y jenjibre), y otras diuréticas (milenrama). Esto tiene que ver con el hecho de que el cuerpo manifestará los problemas en una región, debido a toda una gama de causas y factores implicados, resultantes de la interdependencia de todos los sistemas.

Las diuréticas

Cuando surgen problemas circulatorios, a menudo es necesario ayudar al cuerpo a eliminar líquidos. Si el corazón está débil y no consigue hacer circular la sangre de modo eficaz a través de los riñones, o cuando los vasos sanguíneos (en especial la red venosa de las piernas) son débiles, puede producirse una acumulación de líquido en algunas partes del cuerpo, entonces es bueno emplear hierbas diuréticas, como la retama negra, el diente de león, la convalaria y la milenrama.

Quizás el principal diurético para los problemas circulatorios sea el diente de león. Cuando se utiliza cualquier otro remedio para aumentar la potencia del corazón, existe siempre el peligro de causar una deficiencia en potasio, que, a su vez, podría agravar el problema cardíaco.

Por consiguiente, siempre que se receta un diurético en la medicina ortodoxa, se añade un complemento de potasio. Sin embargo, dado que el diente de león contiene altos niveles de potasio, cada vez que éste se utilice como diurético se constatará un aumento general del potasio, lo cual evidencia su valor.

En esta lista incluimos hierbas cardiotónicas, como la retama negra y la convalaria, pues la retama negra es un fuerte diurético y la convalaria también actúa como tal si la raíz del problema se encuentra en el corazón.

A continuación puedes ver otras plantas que tienen la propiedad de Diuréticas:

Las nervinas

La ansiedad y el estrés pueden causar problemas cardiovasculares, y a menudo resulta imposible identificar una causa particular. Cualquier problema específico es una manifestación de toda la red de interacciones de la forma de vida, la realidad interior y las tendencias físicas.

Exista o no un problema cardiovascular, debe considerarse el uso de nervinas, pues en muchos casos están implicados la ansiedad y el estrés, que a su vez pueden tener por causa el problema cardiovascular.

Las nervinas más útiles para los problemas cardiovasculares son el toronjil, el lúpulo, las flores del tilo, la agripalma, la pulsatilla, la tercianaria y la valeriana. Para averiguar cuales son apropiadas para cada individuo, deberán seleccionarse las hierbas comparando sus acciones asociadas, que puedes verlo en la página principal.

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