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Cómo Preparar Las Plantas Medicinales Para Su Correcto Uso

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Parte del arte de la fitoterapia consiste en conocer qué técnicas deben utilizarse en la preparación de los remedios. A lo largo de los siglos se han desarrollado varios métodos para utilizar las plantas, a fin de liberar y activar sus propiedades curativas.

Una vez hecha la elección correcta de hierbas, deberás elegir el mejor modo de prepararlas.

Sin duda, al principio nuestros antepasados utilizaban las hierbas comiendo la planta fresca. Desde entonces, a lo largo de miles de años durante los cuales se han ido utilizando hierbas, se han desarrollado otros métodos para prepararlas.

Con nuestros conocimientos modernos de farmacología, podemos elegir conscientemente el proceso a seguir para liberar los componentes bioquímicos necesarios para la curación, sin ofender la integridad de la planta aislando fracciones del todo.

Si echas un vistazo a las diferentes secciones de esta web, debería quedarte claro que la propiedad de cualquier hierba no es sólo la suma de todas las acciones de las diversas sustancias químicas presentes. Hay una sinergia que actúa para crear un todo terapéutico que es más que la suma de sus partes.

Si el método de preparación destruye o elimina una parte del todo, se perderá gran parte del poder curativo. La preparación debe realizarse con cuidado y a conciencia.

En cada una de las secciones de la web, así como en las propias plantas medicinales, se mencionan métodos de preparación, pero no se describen siempre con detalle.

En este apartado daremos una completa explicación de los métodos; sin embargo, para algunos de los ejemplos utilizados puede ser necesario consultar otras secciones para una mejor comprensión.

Para mayor claridad, dividiremos los mé­todos en los que son de uso interno y los que son de uso externo.

Remedios herbarios de uso interno

Desde la perspectiva holística, el mejor modo de utilizar las hierbas es tomarlas, pues la curación tiene lugar desde dentro. Existen numerosos mo­dos de preparar los remedios de uso interno, pero en todos ellos es esencial tener cuidado con el pro­ceso, para asegurarse de obtener lo deseado.

Existen tres tipos básicos de preparaciones para uso interno:

Remedios herbarios de uso externo

Dado que el cuerpo puede absorber los compues­tos herbarios a través de la piel, se han desarrolla­do muchos métodos y fórmulas que aprovechan este hecho.

Las irrigaciones y supositorios, aunque pueden parecer remedios internos, se consideran tradicionalmente como remedios de uso externo, al igual que los baños, los ungüentos, las compresas, los cataplasmas, los linimentos y los aceites.

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