Saltar al contenido

Fitoterapia

fitoterapia

La fitoterapia, las poderosas cualidades curativas de las hierbas, han sido utilizadas con diferentes filosofías terapéuticas a lo largo de la historia. Las plantas eran utilizadas en el sistema ayurvédico de la India y en la medicina china junto con la acupuntura y otras técnicas.

Desempeñan un papel muy importante en la ecología de la curación espiritual de los indios de América del Norte. Son utilizadas como fuente de medicamentos en el enfoque altamente científico y tecnológico de la moderna farmacología y la medicina alopática.

De hecho, la medicina alopática, que a menudo se denomina medicina ortodoxa, tiene sus raíces en el uso de las hierbas. Hasta hace unos cincuenta años, casi todas las entradas en las farmacopeas (que describían la elaboración de los medicamentos) indicaban un origen herbario.

Qué es la fitoterapia

La fitoterapia es la utilización de productos vegetales (plantas o hierbas) con un fin terapéutico, de modo que se puedan prevenir, aliviar o curar cualquier patología y mantener así un buen estado de salud.

Fitoterapia para las diferentes partes y sistemas de nuestro cuerpo

La fitoterapia en la actualidad

Aparentemente, el uso de hierbas ha disminuido sólo desde el perfeccionamiento de la tecnología química y el desarrollo de la quimioterapia. No obstante, debería reconocerse que gran parte de los medicamentos siguen teniendo su origen en el material herbario. Para ilustrarlo, bastará con mencionar algunos ejemplos muy simples.

  • Las anfetaminas, que se basan en un alcaloide denominado efedrina, suministran estimulantes y medicamentos anti-asmáticos, y desempeñan un importante papel en la medicina. Su explotación se inició a raíz del descubrimiento del ingrediente activo, la efedrina, en la hierba china Ma Huang, Ephedra sinica.
  • Los esteroides, medicamentos milagrosos de la década de los sesenta, cuyos deplorables efectos secundarios conocemos ahora, siguen sintetizándose a partir de una substancia química extraída de la Doiscorea spp., procedente de África Occidental.
  • También la aspirina fue descubierta en el pasado siglo a partir de diversas plantas, como la ulmaria y el sauce negro. De hecho, su nombre procede del antiguo nombre botánico de la ulmaria, Spirea.

Por tanto, vemos que la medicina alopática sigue utilizando hierbas, aunque de forma limitada. Las plantas son consideradas como fuente de ingredientes activos, substancias químicas bioactivas específicas que pueden ser analizadas, sintetizadas y utilizadas en forma de potentes medicamentos.

Nuestro cuerpo y la naturaleza

El cuerpo se contempla como algo de naturaleza esencialmente bioquímica, por tanto se cree que cuando algo va mal, es al nivel de los procesos químicos y las moléculas. Y de este modo, para que funcione correctamente debemos emplear substancias químicas.

Si esta actitud es correcta, ¿por qué no utilizar los componentes aislados de las plantas? Al fin y al cabo, la naturaleza proporciona poderosos agentes, como la morfina, que aún sigue siendo uno de los mejores analgésicos conocidos; así pues, ¿por qué no enfocamos las plantas de este modo?

En el contexto del enfoque científico de considerar al ser humano como un laboratorio bioquímico donde determinadas sustancias químicas tienen determinados efectos, parece justificado y válido.

Pero, ¿podemos reducir realmente un ser humano al nivel de las moléculas? El ser humano supera toda descripción en cuanto a su belleza y complejidad dinámica de forma y función, en su expresión y creatividad potencial.

Claro está que al nivel de la forma física, nuestro cuerpo es también bioquímico, pero su organización transciende en mucho los dominios de los manuales de bioquímica. Incluso si comprendiésemos completamente las complejidades moleculares, no podríamos descubrir qué es lo que nos hace ser humanos.

Existe una fuerza poderosa y sinergética que funciona dentro de nosotros (llámese vida o fuerza vital, o de cualquier otro modo) que es nosotros, y que está implicada con todos nosotros a todos los niveles, y no sólo el bioquímico. En la muerte están presentes las mismas substancias químicas, pero entonces ha desaparecido la energía de la vida y la síntesis.

Resulta imposible definir esta fuerza, pero el enfoque holístico se basa (y trabaja) en una visión en la que la humanidad está animada por dicha fuerza.

El poder curativo de las plantas

La fitoterapia, en su sentido holístico, reconoce a la humanidad como una expresión de vida, llena de fuerza vital, y las hierbas pueden cooperar con todo este ser, sin limitarse a los síntomas específicos. Funcionan mediante interacciones bioquímicas y aplicaciones específicas, pero lo hacen de un modo que aumenta los procesos vitales del cuerpo.

A nivel bioquímico, los numerosos ingredientes de una hierba trabajan de forma sinérgetica, implicando en el proceso elementos que la quimioterapia ni siquiera consideraría activos.

Si tan sólo considerásemos las hierbas como una fuente de substancias químicas valiosas, limitaríamos su poder curativo, pues más allá del nivel físico, también pueden funcionar al nivel de la fuerza vital. Cuando curan nuestros cuerpos, también pueden curar nuestros corazones y nuestras mentes, pues abren el cuerpo a un flujo claro de energía vital integrante y sinergética.

Más información interesante para ti