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Plantas Medicinales Para El Aparato Urinario

hierbas medicinales para las enfermedades del aparato urinario

Mucho de lo que puede decirse sobre la relación entre los riñones y el cuerpo, puede aplicarse al papel de un individuo o grupo dentro de un ecosis­tema, a un ecosistema dentro de la biosfera, a los planetas dentro del sistema solar, y así su­cesivamente hacia el exterior.

Si miramos hacia adentro, hacia nuestro cuerpo y la es­tructura celular, encontraremos patrones de relaciones similares. El riñón se ocupa principalmente del man­tenimiento de un entorno sano y constante en el cuerpo.

Es el órgano de la homeostasia. En esta ocasión no nos vamos a centrar en la arquitectura interior del riñón y el modo en que su increíble estructura realiza sus complejas funciones. Sin embargo, exa­minaremos por lo menos algunas de las cosas que pueden hacer los riñones, para compren­der cómo funcionan.

Su principal función es regular el conteni­do de agua en el cuerpo. Aunque el riñón se ha descrito con frecuencia como un órgano que segrega agua, su tarea es en realidad más bien su conservación, pues gran parte del agua que atraviesa los riñones es reabsorbida.

Sólo una cantidad relativamente pequeña, que funciona como disolvente de los materia­les de desecho, pasa realmente a la vejiga.

El riñón regula el equilibrio relativo de sal en el cuerpo, eliminando las cantidades exce­sivas. Otra función importante del riñón es el papel que desempeña en el mantenimiento de un equilibrio ácido/alcalino de la sangre.

También se ocupa de separar los desechos de las sustancias útiles. Dado que la sangre se fil­tra por los riñones, muchas moléculas vitales, como la glucosa y los aminoácidos, abando­nan la sangre y entran en la orina.

Estas importantes moléculas son más tarde reabsor­bidas, mientras que los productos de desecho son excretados. La complejidad del riñón se debe en parte a su capacidad para diferenciar los productos de desecho de las sustancias vi­tales.

El riñón está también implicado en la producción de la hormona renina, que se ocu­pa de la regulación de la presión sanguínea a través de un complejo mecanismo.

Hierbas para los riñones y el aparato urinario

Considerando la importancia de los riñones, no es sorprendente que la naturaleza ofrezca una abun­ancia de hierbas para ayudar a su funcionamien­to.

Si examinamos el papel de los riñones en un contexto holístico, es evidente que el funciona­miento adecuado de cualquier parte del cuerpo depende de la eliminación eficaz de los productos de desecho y de las toxinas.

Dado que nuestra die­ta tiende a incluir sustancias químicas dañinas y poco naturales, y puesto que, en gran medida, nuestro modo de vida no está en armonía con el entorno exterior y las necesidades del entorno in­terior, el papel de los riñones adquiere una mayor importancia.

Las hierbas que ayudan a los riñones no sólo son útiles para los problemas urinarios, si­no que también pueden ser importantes para ayu­dar al mecanismo purificador corporal en el tratamiento de todo el cuerpo, sea cual sea el problema.

A continuación te mostramos cómo la fitoterapia puede ser de gran ayuda para los problemas urinarios.

Hierbas diuréticas

En un sentido estricto, un diurético es una planta que incrementa la excreción y el flujo de orina. Sin embargo, el término suele utilizarse más general­mente para designar cualquier hierba que actúa sobre los riñones o la vejiga.

La lista de hierbas diuréticas es enorme pero quizás la más eficaz y valiosa, recomendada para el uso ge­neral, sea la raíz o la hoja de diente de león.

No só­lo es tan eficaz como los diuréticos sintéticos, sino que además contiene un alto porcentaje de pota­sio, elemento que suele eliminarse del cuerpo con el uso de dichos diuréticos sintéticos.

Esto tiene consecuencias potencialmente peligrosas, salvo que se administre un complemento de potasio pa­ra reemplazar la pérdida. Este proceso no sólo se evita con el diente de león, sino que también se ma­nifiesta un aumento del nivel de potasio, debido al alto porcentaje que contiene.

El diente de león es también un tónico hepático y una planta de muy variados usos.

Todas las plantas descritas a lo largo de este artículo tienen propiedades diuréticas, asociadas con otras acciones específicas, relacionadas con el apa­rato urinario.

Un diurético más general que vale la pena mencionar aquí es el amor de hortelano. Su simple acción diurética combinada con sus pro­piedades alterativas puede ser beneficiosa sin ries­go alguno en la mayoría de las afecciones.

Hierbas antisépticas urinarias

La acción antiséptica de algunas hierbas diuréticas suele deberse a un contenido de aceites volátiles o glucósidos que son excretados a través de los con­ductos renales, actuando por tanto directamente sobre los microbios.

Ejemplos típicos son:

Las antimicrobianas generales, como la Echinacea angustifolia y la raíz de Baptisia tincto­ria, también prestarán sus propiedades a cualquier diurético.

La raíz de angélica y la vara de oro, aun­que son principalmente respiratorias, también son antisépticos urinarios. Normalmente los riñones y la vejiga se ocupan de sí mismos, limpiándose a través del volumen normal de orina.

Estas hierbas pueden ayudar a este proceso natural, cuando las infecciones persisten.

Hierbas demulcentes urinarias

En algunas afecciones, el tejido de las membranas urinarias necesita ser suavizado, si está irritado a causa de una infección o fricción, como en el caso de los cálculos renales.

Las hierbas como el maíz, la grama de las boticas o la hoja de malvavisco ofre­cen una acción demulcente, y pueden utilizarse junto con otros remedios urinarios.

Hierbas astringentes urinarias

Si bien la sangre en la orina es un síntoma que re­quiere atención y diagnóstico profesional, puede tratarse con ayuda de astringentes si está causado por un problema leve.

Las astringentes detendrán la hemorragia en los riñones, la vejiga, la uretra o el uréter, y ayudarán también a curar las lesiones.

Los mejores astringentes urinarios son Trillium erectum, cáñamo acuático, equiseto menor y llantén. La tormentilla es otro buen astringente que es, al mismo tiempo, suave antiséptico y vulnerario.

Hierbas antilitiásicas

Otra importante propiedad de algunas diuréticas es su capacidad para evitar la formación de cálcu­los (piedras o arenilla) en el aparato urinario, o de ayudar a eliminarlos.

Hay muchas hierbas que tie­nen fama de antilitiásicas, pero las más eficaces son:

El nombre de hierba de los cálculos muestra la preocupación mé­dica por los cálculos renales en los siglos XVIII y XIX; probablemente la deficiente dieta causaba muchos estragos. Las hortalizas como la hoja de apio, el apio, el espárrago y la alcachofa son bue­nos preventivos de la formación de cálculos.

Hierbas para las enfermedades del aparato urinario

El aparato urinario, los riñones y la vejiga son pro­pensos a diversos problemas, reflejo de otros que se desarrollan en el cuerpo como un todo.

Es pre­ferible examinar las afecciones urinarias como ma­nifestaciones de problemas sistémicos, que es el verdadero modo en que deberían enfocarse todas las enfermedades específicas.

Las infecciones

El aparato urinario está sujeto a diversas infeccio­nes. Como en todas las infecciones en cualquier parte del cuerpo, éstas sólo pueden manifestarse cuando las defensas corporales no funcionan correctamente.

Una baja en las defensas puede estar causada por cosas tales como una dieta inadecua­da o un estreñimiento crónico; otra causa común es el uso de antibióticos.

Cuando se utilizan anti­bióticos (para el tratamiento de problemas uri­narios u otros problemas) éstos causan un shock fisiológico sobre el sistema y desorganizan la eco­logía interna.

Después de utilizar antibióticos es vital ayudar al cuerpo a reforzar su sistema de de­fensas, lo cual puede llevarse a cabo tomando yo­gur natural “vivo” para renovar la flora bacteriana de los intestinos y complementos de vitamina C, pero sobre todo con alimentos completos, hacien­do ejercicio, descansando y sintiendo bienestar.

La cistitis

Esta infección de la vejiga se caracteriza por un do­lor ardiente experimentado al orinar y un dolor en la ingle antes, durante y después de la micción. La cistitis está acompañada también por un intenso deseo de orinar, aunque la vejiga esté vacía.

En es­te caso pueden utilizarse hierbas como:

Teniendo precau­ción de no utilizar bayas de enebro si hay una ten­dencia a un estado inflamado de los riñones. Aun­que una infusión caliente de milenrama, tomada con frecuencia, puede resolver por sí sola el pro­blema, también puede utilizarse una mezcla de:

  • Gayuba, 1 parte,
  • Grama de las boticas, 1 parte,
  • Milenrama, 1 parte.

La dosis es una cucharadita de la mezcla por taza de agua.

La infusión debe tomarse caliente cada dos horas mientras la cistitis esté en fase aguda, luego tres ve­ces al día durante un tiempo, hasta curarla por completo.

Si el ardor es muy fuerte o si hay sangre en la orina, podrá añadirse un demulcente como el maíz.

La dieta debe ser baja en alimentos ácidos, así como en azúcar y aditivos artificiales.

Como precaución, pero también en especial en los casos agudos, deberá evitarse por completo el uso de irrigaciones con desodorantes, que pueden romper la ecología de la zona y permiten el desarrollo de un tipo inadecuado de microorganismos.

La uretritis

Esta infección de la uretra puede tratarse del mismo modo que la cistitis, pero puede resultar beneficioso incrementar la proporción de hierbas demulcentes en la mezcla.

La prostatitis

Cuando un hombre tiene una infección de la próstata, los síntomas pueden no ser tan locales como en el caso de la cistitis. Por consiguiente, además de las antisépticas urinarias utilizadas en la cistitis, podrá añadirse la antimicrobiana sistémica Echinacea angustifolia y debería tenerse en cuenta el uso del tónico de la gónada Serenoa serrulata.

Éste también se utiliza en el caso de hipertrofia de la próstata, como veremos más adelante. Una mezcla útil se compone de:

  • Gayuba, 1 parte,
  • Grama de las boticas, 1 parte,
  • Echinacea angustifolia, 1 parte,
  • Equiseto menor, 1 parte,
  • Hydrangea aborescens, 1 parte.

La dosis es una cucharadita de la mezcla por taza de agua.

Esta infusión debe tomarse tres veces al día.

La pielonefritis (pielitis)

La pielonefritis es una infección situada en la pelvis renal. También puede afectar a otros tejidos renales y puede estar acompañada de un dolor intenso y paralizante. Es aconsejable consultar a un profesional sobre este problema.

El enfoque herbario consiste en tratar al paciente de la infección sistémica y de la fiebre, otorgando importancia a los antisépticos urinarios, como la gayuba, la Agathosma betulina y la parietaria caracolera, que en algunos casos se considera un remedio específico de este problema.

Plantas para los problemas renales

Los remedios herbarios tienen mucho que ofrecer ea el tratamiento de los problemas renales, ya sean de carácter leve o grave. Sin embargo, dado que este órgano es tan fundamental para la salud y la vida, cualquier tratamiento de la enfermedad de los riñones debería dejarse en manos de terapeutas cualificados.

La retención de líquidos

Cuando los riñones no eliminan suficiente agua, parte de ella se acumula en el cuerpo y, debido a la gravedad, suele concentrarse en los pies y en la parte inferior de las piernas. Es necesario investigar la causa de la retención, y ésta suele residir en los mismos riñones o en el aparato circulatorio.

La retención de agua puede deberse a la tensión premenstrual, al embarazo o a la insuficiencia cardíaca. Es imposible ofrecer directrices para un diagnóstico diferencial.

Antes de empezar a utilizar hierbas para eliminar el agua, consulte con un profesional. Si el uso de diuréticos herbarios produce poco o ningún cambio después de diez días, deberá buscar, sin esperar más, ayuda profesional.

Sólo cuando se haya identificado y tratado la causa básica, se logrará eliminar realmente la retención de agua, pero hay hierbas que eliminarán el agua restante. Es este caso es posible utilizar cualquiera de las hierbas diuréticas, pero las más eficaces son la gayuba, la hoja de diente de león y la milenrama.

Los cálculos renales

La formación de depósitos minerales (piedras o arenilla) es un proceso que responde bien al tratamiento a base de hierbas. Los cálculos o la arenilla pueden estar compuestos de sales cálcicas de ácido oxálico, ácido úrico, fosfatos o por una combinación con el aminoácido citisina.

Si se conociese la composición de los cálculos, podría seguirse una dieta adecuada, según el tipo de depósito formado, pero dado que en la mayoría de los casos dicha composición es desconocida, deberá bastar con unas directrices generales.

Está indicada una dieta baja en ácido: se deben evitar por completo los alimentos ricos en ácido oxálico, como el ruibarbo y las espinacas.

Es importante que quien padezca de cálculos (o tendencia a su formación) beba grandes cantidades de agua a fin de garantizar una limpieza del sistema, lo cual significa por lo menos tres litros de agua diarios, preferiblemente agua de bajo contenido mineral.

Si se suda mucho, deberá compensarse la pérdida de líquido.

Para tratar los cálculos renales con ayuda de las hierbas, se necesitan antilíticos para disolver los cálculos o ayudar a su paso, y para evitar la forma­ción de nuevos depósitos.

Asimismo se precisa una acción diurética para incrementar la cantidad de líquido que atraviesa los riñones y por tanto elimi­nar los depósitos.

Afortunadamente la mayoría de las antilíticas son también diuréticas. Las hierbas como la hierba de los cálculos, la Hydrangea abores­cens, la alquimila arvense, la parietaria caracolera, la Collinsonia canadensis y la zanahoria silvestre se in­cluyen en esta categoría.

Los demulcentes urina­rios como el maíz, la grama de las boticas y la hoja de malvavisco también deberían tenerse en cuenta, para suavizar las membranas mucosas y para pro­teger contra cualquier abrasión causada por la fric­ción.

Si hay indicios de infección, o si tan sólo hay una tendencia a su desarrollo, deberían utilizarse antimicrobianas como la gayuba, la Echinacea an­gustifolia o la milenrama.

Para un buen tratamiento general de los cálcu­los y la arenilla, se puede utilizar la siguiente mez­cla:

  • Maíz, 1 parte,
  • Hierba de los cálculos, 1 parte,
  • Hydrangea aborescens, 1 parte,
  • Collinsonia canadensis, 1 parte.

La dosis es una cucharadita para cada taza de agua.

Esta decocción debe tomarse tres veces al día.

Si existe tendencia a la formación de cálculos renales, también se puede utilizar esta infusión re­gularmente una vez al día como medida preven­tiva.

El cólico renal

Si un pequeño cálculo se introduce en el uréter y se queda estancado allí, puede obstruir el flujo de orina y provocar un cólico renal, que puede ser ex­tremadamente doloroso.

El uso de hierbas anties­pasmódicas como el mundillo, el eringio marítimo o la valeriana puede ser útil, pero el ataque sólo se aliviará por completo cuando el bloqueo se mueva o desaparezca por completo.

La incontinencia

La incontinencia puede estar causada por diversos factores físicos y psicológicos. Mientras no exista un defecto orgánico o una enfermedad, puede con­trolarse con ayuda de las hierbas, incluso si se debe a una pérdida de tono en el músculo esfínter de la vejiga o a una debilidad general muscular o nervio­sa.

Una buena mezcla a base de hierbas sería:

  • Equiseto menor, 2 partes,
  • Agrimonia, 1 parte,
  • Zumaque, 1 parte.

La dosis es una cucharadita de la mezcla para cada taza de agua.

Tomar esta decocción tres veces al día.

La incontinencia nocturna de los niños suele deberse a factores psicológicos que deben recono­cerse y tratarse si las hierbas no resultan eficaces.

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