Saltar al contenido

Plantas Medicinales Para Los Problemas De Nariz

plantas medicinales para los problemas de nariz

Los conductos nasales están recubiertos con mem­branas mucosas. Continuamente producen muco­sidad, para evitar que las membranas subyacentes se sequen, y para eliminar y esterilizar cualquier sustancia irritante que penetre en la nariz cuando respiramos.

Esta producción natural de mucosi­dad puede ser estimulada por varios factores y puede provocar problemas de exceso de mucosidad, como el catarro y los resfriados.

La razón pue­de residir en las sustancias irritantes externas, co­mo el tabaco o los humos de escape, las partículas de polvo o las bacterias, pero con mayor frecuen­cia es la consecuencia de problemas internos, de un estado de acumulación interna de toxinas debi­do a un modo de vida inapropiado, en especial una dieta inapropiada.

Si ésta es la causa, el cuer­po utilizará la mucosidad de los conductos respira­torios superiores como uno de sus vehículos para eliminar los desechos. El primer paso en el trata­miento de estas afecciones es examinar la dieta. En todas las sugerencias siguientes para el tratamiento a base de hierbas se parte del supuesto que se sigue una dieta baja en mucosidad.

El catarro

Como ya hemos indicado, el catarro nasal pue­de ser el resultado de factores sistémicos y puede complicarse con infecciones y alergias. Para tratar eficazmente este problema, que a veces tarda en re­mitir, podemos utilizar hierbas que actúen sobre las mucosas de la nariz, al tiempo que tratamos el cuerpo en un contexto más amplio.

Las hierbas como la vara de oro, la flor del saúco y la eufrasia proporcionan un alivio específico, pues son anti­catarrales y astringentes; la vara de oro es normal­mente la más útil.

El hidrastis del Canadá es otro remedio específico para el catarro nasal, pero debe utilizarse con discreción, pues algunas personas encuentran que reseca demasiado las mucosas. El catarro suele estar acompañado de infección; por tanto se podrán utilizar también remedios antimi­crobianos como la Echinacea angustifolia, el ajo (tomado crudo o como aceite en cápsulas) o la Baptisia tinctoria.

Dado que el sistema linfático estará sobrecarga­do, se debería incluir la hierba carmín, que es a la vez tónica y anticatarral.

Aparte de utilizar una mezcla de estas hierbas en forma de infusión, también podemos elaborar un excelente bálsamo de aceites volátiles antisépti­cos para aliviar la congestión nasal.

Éste puede aplicarse en una cantidad muy pequeña a la nariz e inhalarse, o puede friccionarse sobre el pecho por la noche a fin de poder respirar los vapores.

Hacer un bálsamo para el catarro

  • Aceite de menta 15 ml
  • Aceite de eucalipto 15 ml
  • Aceite de pino 15 ml
  • Vaselina 500 g

Disuelva la vaselina, sin sobrecalentarla. Cuando se vuelva líquida, añada los aceites y mézclelos. Vierta la mezcla en botes y ciérrelos herméticamente en cuanto el bálsamo haya adquirido la temperatura ambiente

Hay otro modo de inhalar aceites volátiles: por medio de vapor. Podemos utilizar algunos de los bálsamos o una hierba aromática como el eucalipto, las agujas de pino o incluso la manzanilla.

Para una inhalación de vapor de eucalipto, se ponen tres cucharaditas de hojas en un recipiente y se vierten 2 litros de agua hirviendo sobre las hojas. Colocar la cabeza sobre el recipiente y recubrirla con una toalla, para evitar que se escapen los aceites volátiles.

Durante unos diez minutos, inhale por la nariz. No salga a la calle justo después, ya que las mucosas estarán muy sensibles durante un rato. Repita el proceso dos o tres veces al día.

Los resfriados

El resfriado común suele considerarse como una incomodidad que debe eliminarse lo antes posible. Se trata de un ejemplo típico del modo en que percibimos una enfermedad; la consideramos como algo que hay que combatir, en lugar de considerarla como un indicador (una señal) de que algo está desequilibrado en el cuerpo.

El objetivo no debería ser suprimir el indicador y seguir desequilibrado, sino más bien descubrir cómo recuperar la armonía interior y convertir así el indicador en algo innecesario.

«Cogemos» un resfriado cuando las condiciones corporales son propicias al desarrollo de un virus. Si nuestro entorno interior fuese sano y armonioso, no cogeríamos un resfriado, por muchos virus que nos llegaran de fuera.

El primer paso en el tratamiento de un resfriado es ocuparse de las causas de la acumulación de mucosidad. En la mayoría de los casos, ello significa eliminar de la dieta todos los alimentos que contribuyen a ella.

Si normalmente «pesca resfriados» durante todo el invierno, es conveniente que siga una dieta no productora de mucosidad durante todo este tiempo (indicada más arriba).

El siguiente paso es tratar el resfriado con ayuda de las hierbas. Todas las descritas para el catarro nasal pueden ser beneficiosas, pero también existen muchos remedios específicos para el resfriado.

Cada región posee sus propias hierbas específicas, pero todas son útiles. Mi favorita es una combinación de flor de saúco, menta y milenrama a partes iguales, una infusión que combina las propiedades anticatarrales y tonificantes de las mucosas de la flor de saúco, con la acción estimulante y anticongestiva de la menta, y los poderes diaforéticos y diuréticos de la milenrama.

La infusión debe tomarse por lo menos tres veces al día, lo más caliente posible. Si el resfriado está acompañado por fiebres, utilice un diaforético adicional, como el Eupatorium perfoliatum.

Aporte de vitamina C

Aparte de seguir una dieta no productora de mucosidad y de utilizar las hierbas, debe considerarse la utilización de la vitamina C. Su valor es incalculable, tanto en el tratamiento como en la profilaxis de los resfriados.

La dosis exacta de vitamina C ha dado lugar a muchas discusiones. Podemos tomar 2 gramos de vitamina (repartidos durante el día) ante los primeros síntomas de resfriado, hasta unos cuantos días después de su desaparición, para luego reducir la dosis a 500 mg.

Lo ideal sería tomarla en forma de escaramujos o bayas de acerola, o como extractos de éstas, puesto que ambas son ricas en bioflavonoides, necesarios para la absorción y la acción de la vitamina C.

La gripe

Una hierba que debería estar en todos los hogares para casos de gripe es el Eupatorium perfoliatum, pues alivia los dolores al tiempo que calma parte del malestar de esta desagradable infección.

Una mezcla útil es:

  • Eupatorium perfoliatum, 2 partes.
  • Flor de saúco, 1 parte.
  • Menta, 1 parte.

La dosis sería una cucharadita de esta mezcla por cada taza de agua (infusión).

Tomar una taza de esta infusión muy caliente cada dos horas. Si se considera que la infusión es demasiado amarga, especialmente para los niños, puede endulzarse con regaliz.

La depresión que algunas veces acompaña o sigue a la gripe, puede calmarse utilizando tercianaria o verbena. Si se han tomado antibióticos, conviene tomar vitamina C y comer yogur después. La vitamina C alivia el estrés causado al cuerpo por los antibióticos y por la fiebre.

El yogur se toma porque los antibióticos tienden a matar la flora intestinal necesaria para que la digestión funcione bien. Con un yogur no pasteurizado, podremos ayudar al desarrollo de las bacterias beneficiosas para los intestinos.

La sinusitis

La sinusitis es una infección de las cavidades de los senos que a menudo pasa de aguda a crónica y, en algunos casos, puede convertirse en un estado muy persistente y casi constante.

Para un tratamiento a corto plazo, una mezcla eficaz es:

La dosis es una cucharadita de esta mezcla hervida para una taza de agua (decocción).

Tomar una taza de esta decocción cada dos horas.

Esta mezcla combina las propiedades antimicrobianas de la Echinacea angustifolia, la acción anticatarral de la vara de oro, el efecto tonificante y anticatarral de la hidrastis del Canadá, y la inapreciable contribución demulcente de la hoja de malvavisco.

Además de utilizar la infusión, también puede ser muy beneficioso emplear el bálsamo y la inhalación de vapor mencionadas para el catarro, junto con las recomendaciones generales establecidas.

Como tratamiento a largo plazo, especialmente en los casos persistentes, debe examinarse la dieta, recalculando de nuevo la eliminación de los alimentos que contribuyen a formar mucosidad, pues la sinusitis depende del estado de las mucosas.

La dieta debe complementarse con vitamina C y con ajo, ya sea crudo, incluido en la dieta, o como aceite en cápsulas.

La fiebre del heno

La fiebre del heno y otras afecciones como la rinitis alérgica están causadas por una reacción inmunológica a substancias alérgicas externas. No se sabe muy bien por qué el cuerpo reacciona de esta manera hipersensible.

¿Se debe la alergia al alérgeno o a un proceso interno desencadenado por éste? ¡El clásico problema de la gallina y el huevo! Creo que existen muchas razones, que van desde causas puramente genéticas hasta un modo de vida estrictamente inapropiado.

Si el estilo de vida es adecuado y el entorno interior está en armonía, es posible que la debilidad genética ni siquiera llegue a manifestarse. Para tratar y aliviar los síntomas de la fiebre del heno, la siguiente combinación de hierbas puede ser la más eficaz:

La dosis sería una cucharadita de esta mezcla por cada taza de agua (infusión).

Una taza de esta infusión deberá beberse dos o tres veces al día.

Para evitar la aparición de la fiebre del heno y para que sea realmente eficaz, el tratamiento debería iniciarse por lo menos un mes antes de que empiece la época de fiebre del heno de la persona en cuestión, pues las propiedades tonificantes y antialérgicas necesitan tiempo para surtir efecto.

La dieta baja en mucosidad puede ser beneficiosa en este caso, así como la vitamina C y el ajo.

Los pólipos

Los pólipos nasales pueden convertirse en un pro­blema recurrente y deben ser examinados y trata­dos en el contexto del estado general del cuerpo. Pueden tratarse localmente con un rapé elaborado con partes iguales de Sanguinaria canadensis y un astringente como la ratania, que deberán pulveri­zarse.

El rapé debe utilizarse dos veces al día du­rante un largo período. Adicionalmente, los póli­pos pueden pintarse dos veces al día con el extracto líquido de tuya, utilizando un pincel fino.

La hemorragia nasal

La hemorragia nasal es puramente un síntoma de que otra cosa va mal en el cuerpo. Puede ser un sig­no de una afección leve o puede indicar un pro­blema serio, por ejemplo, una presión sanguínea alta; pero si se trata de un suceso recurrente, el pa­ciente debe acudir a un profesional.

El síntoma en sí puede tratarse utilizando un astringente. Un modo simple y adecuado es utili­zar hamamelis: se empapa un trozo de algodón en hamamelis destilada y se introduce en la nariz.

Más información sobre el aparato respiratorio