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Las Plantas Medicinales

hierbas y plantas medicinales

Bienvenido/a a la más completa guía de plantas medicinales de Internet. A continuación encontrarás la descripción de todas las hierbas, así como todas sus propiedades, beneficios, composición y combinación con otras para las diferentes afecciones que nuestro cuerpo pueda tener.

El uso de las plantas como herramienta para restablecer la salud y el bienestar no es nada nuevo. Bien al contrario, todas las culturas a lo largo y ancho de este mundo y en todos los tiempos han usado las plantas medicinales como base de su propia medicina y han dispuesto de una flora medicinal particular a partir de la cual fabricar sus remedios.

La diversidad de plantas disponibles varía según las regiones, dependiendo del ecosistema de cada zona, pero todas tienen en común el combatir problemas idénticos.

El uso terapéutico de las plantas ha experimentado grandes variaciones a lo largo de la historia, pero su eficacia como agentes terapéuticos está demostrada.

Podemos encontrarlas en la medicina ayurvédica hindú y en la china, junto con la acupuntura y otras técnicas; también desempeñan un papel muy importante en la terapia ecológica espiritual de los indios norteamericanos y sus constituyentes son la base para la fabricación de medicamentos utilizados en medicina ortodoxa.

En realidad la medicina se fundamenta en el uso de plantas medicinales. Hasta hace unos 70 años, la mayoría de los medicamentos que figuraban en las farmacopeas se fabricaban a partir de plantas.

Desde el momento en que empezaron a desarrollarse las técnicas de síntesis química, se inició un descenso aparente en el uso de plantas, si bien la mayoría de los medicamentos seguían teniendo un origen vegetal.

Hoy en día la popularidad de las plantas medicinales va en aumento. Existe cada día más gente que descubre en la fitoterapia, o medicina a base de plantas, una forma muy eficaz, y comparativamente más barata, de cuidar su salud.

Principalmente les seduce el hecho de que sólo se utilicen productos naturales y de que sean productos muy útiles no sólo para curar enfermedades, sino también para prevenirlas.

Lista completa de todas las Hierbas Medicinales

A
AbedulAbrótano MachoAcacia CatecúAgracejoAgrimoniaAgripalma
AjenjoAjoÁlamo TembónAlcaraveaAletris FarinosaAlholva
ÁloeAlquimila ArvenseÁlsineAmapolaAmapola de CaliforniaAmor de Hortelano
AngélicaAñil SilvestreAnísApioArgentinaÁrnica
ArtemisaAsclepias TuberosaAvena
B
Bálsamo de TolúBerberis AquifoliumBetónicaBistortaBoldoBorraja
Buchú
C
CalabazaCálamo AromáticoCáñamo AcuáticoCanchalaguaCanelaCapuchina
CardamomoCardo MarianoCardo SantoCariofiladaCarlina de MonteCáscara Sagrada
Castaño de indiasCaulophyllum ThalictroidesCayenaCelidoniaCelidonia MenorCenizo Americano
Cerezo de VirginiaChamaelirium LuteumChelone GlabraChionanthus VirginicusChopo de GileadCilantro
CimífugaClavoColaCollinsonia CanadensisColomboCondurango
ConsueldaConsuelda MenorConvalaria
D
DamianaDiente de LeónDroseraDulcamara
E
Echinacea AngustifoliaEfedraEleuterococoEnebroEneldoEquiseto Menor
Eringio MarítimoEscaramujoEscilaEscrofulariaEspino AlbarEspino Cerval
EuforbiaEufrasiaEuonymus AtropurpureusEupatorium Perfoliatum
F
FárfaraFrambuesoFumaria
G
GalangaGalegaGayubaGencianaGeranio ManchadoGinseng
Gnaphalium UliginosumGordoloboGrama de las BoticasGranadoGrindelia CamporumGuayaco
H
Hagenia AbyssinicaHamamelisHarpagofitoHelecho MachoHelenioHidrastis del Canadá
Hierba CarmínHierba de los CálculosHierba de SantiagoHierba GateraHinojoHipérico
HisopoHydrangea Arborescens
I
IpecacuanaIris Versicolor
J
Jengibre
L
Lampazo MayorLavandaLechuga SilvestreLeptandra VirginicaLinoLiquen de Islandia
Llantén MayorLúpulo
M
MaízMalvaMalvaviscoManzanillaMaravillaMarrubio
Marrubio NegroMatricariaMayaMelocotoneroMembrilleroMenta
Menta de LoboMilenramaMirraMirto de CeraMitchella RepensMostaza
MuérdagoMundilloMusgo de Irlanda
N
Nébeda
Ñ
Ñame
O
OréganoOrtiga Mayor
P
Pan y QuesilloParietaria CaracoleraPasionariaPepinoPerejilPicrasma Excelsa
Pie de LeónPilosella OfficinarumPimienta de JamaicaPino AlbarPiscidiaPoleo
Polígala de VirginiaPrimaveraPulmorania de ÁrbolPulmonaria OficialPulsatilla
Q
Quino
R
Rábano PicanteRataniaRegalizRetama NegraRoble AlbarRomaza Crespa
RomeroRudaRuibarbo
S
SalviaSanguinaria CanadensisSantónicoSaponariaSargazo VejigosoSasafrás
Sauce NegroSaúcoSauzgatilloSelenicereus GrandiflorusSen de la IndiaSenecio Aureus
Serenoa SerrulataSerpentaria VirginianaSombrereraStillingia SylvaticaSymplocarpus FoetidusSyzygium Cumini
T
Tabaco IndioTanacetoTercianariaTilaTomilloTormentilla
ToronjilTrébolTrébol de AguaTrillium ErectumTrinitariaTuya
U
UlmariaUlmus FulvaUmbilicus Rupestris
V
ValerianaVara de OroVerbenaViburnoVincapervinca MayorVioleta
Z
Zanahoria SilvestreZapatito de DamaZarzaparrillaZumaque

Las hierbas medicinales para los diferentes sistemas del cuerpo

A continuación te mostramos ver las diferentes formas que existen para preparar las hierbas, dependiendo del tipo de plantas que necesites utilizar.

Como son las infusiones, decocciones, tinturas, cápsulas, baños, etc… De esta forma obtienes todo el conocimiento necesario para realizar tus remedios en casa.

¿Para qué sirven las plantas medicinales?

La medicina integral, conocida también como medicina holística, término que deriva de la palabra griega holos, se ocupa del individuo en su globalidad. Considera el organismo como un sistema completo e integral, no como un conjunto de partes independientes.

En esta web no te mostramos sólo un listado de nombres de plantas, sino, además, un estudio de su acción en el conjunto de sistemas del organismo, admitiendo que cada persona consta de sentimientos, mente y espíritu, además de cuerpo.

Emociones, pensamientos y espíritu juegan un papel tan importante en la salud como el estado físico de los distintos órganos y tejidos del cuerpo. En el proceso que lleva a alcanzar el bienestar, recuperar la salud o simplemente mejorarla, debe estar implicado todo el individuo, tanto desde un punto de vista físico, como mental y espiritual.

La fitoterapia se basa en la acción de las plantas sobre el individuo en su totalidad, no sobre un sistema en particular. Actúan de una manera sinérgica, lo cual significa que el efecto total de la planta es mucho mayor que la suma de los efectos de sus componentes por separado.

Si consideramos a las plantas como una fuente de obtención de compuestos químicos aislados, estaremos limitando su capacidad curativa, porque pueden actuar más allá del nivel físico potenciando nuestra fuerza vital.

El ser humano no existe como ente aislado más de lo que pueden hacerlo las partes de su cuerpo. La medicina es realmente integral cuando se tiene en cuenta además todo el contexto social y cultural en el que se desenvuelve el individuo y en el que se desarrolla su problema o enfermedad.

Es, por tanto, necesario examinar las pautas de comportamiento, ideas, trabajo y cultura de la persona, ya que en muchos casos puede encontrarse en ellos el origen de la enfermedad.

Desde esta perspectiva la salud se ve como un estado positivo de bienestar, no como la ausencia de enfermedad. Lo importante es potenciar en la persona la capacidad para comprenderse y ayudarse a sí misma, mediante educación, cuidado, prevención de enfermedades y vida sana.

Nuestro cuerpo es el conjunto de un todo perfecto

A Menudo hemos oído la ex­presión somos lo que co­memos, pero también somos lo que respiramos, bebemos, decimos o vemos. Son factores que siempre se suelen asociar con la salud, pero ¿y qué hay de los libros que leemos, la televisión que vemos o los políticos a los que votamos? ¿Es buena para nuestra salud la música que escuchamos? ¿Nos hacen bien nuestros amigos?

Éstas preguntas son importantes, pero ninguna tiene una respuesta exacta, sino que depende de cada caso. Las respuestas que les demos tendrán una relación muy estrecha con nuestro estado de plenitud y bienestar.

En el ámbito de la medicina holística, individualismo y responsabilidad son afectos de gran importancia. Por un lado, se hace hincapié en que cada individuo debe ser considerado único, por lo que el tratamiento debe adaptarse a cada uno.

Por otro lado, la medicina holística se basa en una terapia encaminada a inducir la capacidad del individuo de curarse por sí mismo. Podremos solicitar la ayuda de ex­pertos, pero la responsabilidad de curar y de estar sano recaerá en la propia persona. El poder innato de curación del individuo encuentra un potente aliado en el uso de las plantas Medicinales.

El individuo como un todo (mente, cuerpo, espíritu y emociones) es una parte integrante de un “todo” mayor, la humanidad. Y la humanidad a su vez existe en el contexto del planeta. Estos niveles actúan conjuntamente como un sistema dinámico e integrado.

Se sabe con certeza que numerosos trastornos de la salud (estrés, asma, alergias, enfermedades del corazón) van asociados a prácticas culturales o alteraciones ecológicas y reflejan a menudo el distanciamiento del individuo de la naturaleza y de un estilo de vida natural.

En este sentido las plantas pueden contribuir en cierta medida a reducir este distanciamiento. Gracias al vínculo que se establece entre el hombre y la naturaleza, el mundo de las plantas medicinales ocupa un lugar privilegiado dentro del concepto de “vida natural” que de una manera lenta, pero segura, está cambiando nuestra cultura.

Las hierbas para el bienestar y la prevención de enfermedades

El reino vegetal es una fuente inagotable para cualquier persona interesada en la prevención. La clave consiste, no tanto en buscar remedios específicos, sino más bien en comprender el papel que desempeñan las plantas en el mantenimiento de la salud y de una actividad fisiológica adecuada.

Gracias a los datos que nos proporciona la fisiología moderna acerca de la homeostasia, o capacidad de cada organismo de mantener su propio equilibrio, podemos afirmar que las plantas, empleadas correctamente, pueden ayudar a mantenerlo.

Los remedios a base de plantas pueden servir para combatir enfermedades o aliviar síntomas, pero, según vamos a ver, no sólo sirven para eso. En efecto, las plantas pueden contribuir a mantener la salud y el bienestar del individuo, procurándole un estado de plenitud y vitalidad óptimas y previniendo la implantación de enfermedades.

Al igual que existen alimentos que aportan los elementos nutricionales que el organismo precisa (calorías, proteínas y vitaminas), además de deliciosos sabores y olores, existen también plantas alimento, que sirven para nutrir la integridad del individuo y mantenerla dentro de un equilibrio y armonía óptimos.

Estos tónicos juegan un papel primordial en el mantenimiento de la salud y la prevención de enfermedades.

Los tónicos del organismo

Los tónicos son plantas que fortalecen y estimulan, bien un órgano o un sistema en particular, bien la totalidad del organismo. El concepto de tónico de un sistema incide en la posibilidad de nutrir y tonificar el organismo en su totalidad.

Estos tónicos son beneficiosos tanto para la estructura de órganos y tejidos, como para su funcionamiento, sin inducir una respuesta fisiológica o bioquímica específica.

Los tónicos son auténticos regalos de la madre naturaleza, plantas beneficiosas para fortalecernos y estimularnos.

Las plantas de efecto tonificante se caracterizan por ser remedios suaves con efecto igualmente suave, pero profundo, sobre el organismo. Naturalmente, no todas las plantas medicinales actúan como tónicos, sino que muchas de ellas tienen efectos realmente intensos sobre el cuerpo humano, por lo que sólo se deberán usar en casos de verdadera enfermedad, en los que se deba recurrir a una terapia fuerte.

La importancia de los tónicos es su capacidad para nutrir y regular el organismo. Por ello, los fitoterapeutas deben dirigir los tratamientos al uso de plantas tonifican­tes y, sólo en casos en los que sea estrictamente necesario, recurrir a plantas efectoras, es decir, con una marcada acción sobre el organismo.

Las sustancias efectoras obtenidas por síntesis química, que constituyen la base de la medicina moderna alopática (ortodoxa), se emplean muchas veces en exceso.

Los tónicos pueden jugar un papel muy específico, ayudando al individuo a mantenerse en un estado óptimo de salud y vi­talidad. Naturalmente, este estado varía de una persona a otra, pero cada cual expe­rimentará una mejora en su calidad de vida.

Los tónicos pueden servir asimismo para proteger el organismo frente a alguna afección a la que sea especialmente sensible o a algún problema hereditario. Dada la naturaleza de los tónicos, sólo se puede hablar de ellos de un modo general, aunque se empleen sobre un sistema en particular.

Por ello, al elegir el agente tónico adecuado, se deberá tener en cuenta la gran variedad de efectos adicionales que pueda provocar.

Tónicos de los principales sistemas

Hay muchas plantas beneficiosas para cada uno de los sistemas o aparatos que integran nuestro organismo, que en muchos casos actúan como tónicos.

  • Infección
    • Ajo.
    • Equinácea.
    • Gayuba.
  • Sistema circulatorio
    • Espino albar.
    • Ajo.
  • Sistema respiratorio
    • Gordolobo.
    • Helenio.
    • Tusílago.
  • Sistema digestivo
    • Genciana.
    • Agrimonia.
    • Raíz de diente de león.
  • El hígado
    • Cardo mariano.
  • Sistema urinario
    • Buchú.
    • Gayuba.
    • Maíz.
  • Sistema reproductor femenino
    • Frambueso.
    • Raíz de aletris farinosa
  • Sistema reproductor masculino
    • Sabal.
    • Damiana.
    • Zarzaparrilla.
  • Sistema nervioso
    • Avena.
    • Escutelaria.
    • Hipérico.
    • Verbena.
    • Artemisa.
  • Sistema muscular y esquelético
    • Semillas de apio.
    • Trébol de agua.
    • Ortiga.
    • Para fortalecer los huesos: Consuelda y cola de caballo.
  • La piel
    • Amor de hortelano.
    • Ortiga.
    • Trébol rojo.

Las plantas contribuyen a los procesos depurativos del cuerpo

El concepto de detoxificación o depuración con la ayuda de hierbas se basa en la idea de que el cuerpo humano tiene la capacidad de curarse y depurarse por sí mismo, por lo cual el terapeuta sólo tendrá que fomentar esta capacidad natural. El organismo posee un asombroso y eficaz mecanismo para librarse de desechos y toxinas.

El uso de determinadas plantas contribuye a la consecución del proceso na­tural de depuración, entendiendo esta depuración como una eliminación a través de todos los canales existentes, no sólo del colon, como suele ser más frecuente.

Esto implica que, sea cual sea el tratamiento que se aplique, se ha de asegurar que todos los órganos de eliminación se vean favorecidos. Así mismo convendrá incidir más en aquellas partes del organismo que padezcan una mayor presión toxicológica.

Por ejemplo, si se trata de un fumador, se hará hincapié en los pulmones, o en el hígado si se trata de alguien con problemas con el alcohol. En conclusión, la inter­vención de las plantas en los procesos de detoxificación se puede resumir de la si­guiente manera:

  • Contribuyen a la eliminación en aquellos órganos más necesitados.
  • Alivian síntomas y tratan cualquier patología.

Cómo actúan las plantas en la eliminación

Determinadas plantas de acción fisiológica muy intensa son útiles para favorecer los procesos de depuración del organismo:

  • Para el sistema digestivo y colon: laxante.
  • Para el sistema urinario y riñones: diurético.
  • Para el hígado y la circulación: tónico hepático, alterante.
  • Para el sistema linfático: alterante, linfático, tónico.
  • Para la piel: diaforético, alterante.
  • Para el sistema respiratorio: expectorante, anticatarral.
  • Con efecto sistémico general: tónico, alterante, adaptógeno, antimicrobiano.

Aquí no se especifica ninguna planta ni remedio en concreto. Hay muchas hierbas que podrían elegirse para cada caso. Precisamente, ¡esta abundancia de plantas es un regalo para los fitoterapeutas, pero resulta frustrante para los que las estudian!

Las plantas medicinales y los mecanismos de defensa de nuestro cuerpo

Uno de los procedimientos mediante los cuales el organismo se defiende por sí mismo de las enfermedades es haciéndose resistente a ellas, inmune al ataque de virus o bacterias. El sistema inmunológico del organismo humano se ha convertido en un asunto de gran relevancia en los últimos años.

No sólo desde el punto de vista de la medicina, sino en general, ya que tener una idea clara de determinados conceptos referentes a la inmunidad se ha convertido en algo esencial para poder entender el mundo que nos rodea y poder asumir decisiones personales.

No sólo nos referimos a la aparición del SIDA, sino también a la increíble prolife­ración de un gran abanico de enfermeda­des autoinmunes. Para entender las posi­bilidades que nos ofrece un tratamiento integral, es necesario tener algunas ideas claras acerca de las bases bioquímicas de la actividad inmune y una idea global del papel que este sistema juega en la vida del ser humano.

Al considerar el sistema inmune desde una perspectiva ecológica, se observa que dicho sistema constituye un componente vital de las relaciones del in­dividuo con su entorno.

¿Qué es la inmunidad?

La inmunidad humana es ecología en ac­ción, siendo procesos de interrelación los que están actuando. Para entender esta in­terrelación, no sólo se deben identificar las dos partes que la integran, sino también su propia naturaleza. La interrelación puede ser extremadamente variable, ya que es un proceso en continuos cambios.

La inmunidad puede considerarse como una superficie intermedia entre el medio ex­terno e interno de cada individuo, donde tienen lugar mecanismos complejos de intercambio entre el interior y el exterior y de resistencia y tolerancia al mismo tiempo.

Si dirigimos nuestra atención a un punto concreto de este intercambio, estaremos per­diendo la visión global del proceso.

La inmunidad es asimismo una expresión de la homeostasia, concepto con el que se designa la capacidad de los procesos fi­siológicos del organismo de mantener un ambiente interno estable y en equilibrio.

Constituye asimismo una expresión de las relaciones del individuo con el mundo que le rodea a todos los niveles, desde la comida que come y las personas a las que quiere (u odia), hasta su relación con la naturaleza.

Por ello, el especialista deberá examinar todos estos aspectos del paciente, con el objeto de conseguir la salud del sistema inmune.

Reforzar el sistema inmune empleando plantas medicinales

Cada tradición de medicina popular, con sus propias raíces y expresiones culturales, dispone de conocimientos y hierbas específicas sobre el sistema inmunológico. La medicina a base de plantas es una medicina ecológica.

Está basada en una relación ecológica que ha evolucionado con el tiempo, por lo que existirán remedios naturales que actúen sobre el proceso ecológico de la inmunidad.

Los conocimientos de la medicina popular han sido confirmados por la farmacología moderna. Se han demostrado efectos inmunológicos muy intensos en un número cada vez mayor de plantas medicinales.

Algunas de ellas actúan estimulando la respuesta inmune, pero la mayoría pueden considerarse como reguladores, ya que hacen que la respuesta inmune del organismo sea más flexible de cara a la enfermedad.

Activación inmune profunda con hierbas

Se conocen como inmunoactivadores profundos aquellas hierbas que influyen sobre los procesos inmunes actuando directamente en los tejidos en los que aquéllos tienen lugar. Se conocen también como inmunorreguladores o adyuvantes.

La investigación a nivel bioquímico atribuye estas propiedades a determinados constituyentes de estas plantas, como saponinas y polisacáridos de estructura compleja. Sin embargo, conviene no olvidar que las plantas actúan como entes biológicos completos y no como simples vehículos para transportar componentes activos.

Este tipo de hierbas no necesariamente actúan como estimulantes o inhibidores del complejo mecanismo de la respuesta inmune, sino que más bien nutren este proceso.

Además de las hierbas de acción específica sobre el sistema inmune, existen multitud de plantas que actúan fortaleciendo determinados sistemas y que contribuyen indirectamente a reforzar la respuesta inmune del organismo.

Entre ellas, los tónicos amargos, agentes alterantes, hepatoprotectores, diuréticos, diaforéticos y tónicos respiratorios.

4 aspectos para un estado de salud perfecto
  • Salud y funcionamiento integrado del cuerpo, al cual se debe proporcionar una alimentación adecuada y algún tipo de ayuda para curar cualquier enfermedad que se pueda presentar.
  • Bienestar y estabilidad emocional, que proporcione una vida plena en la cual uno debe nutrir y ser nutrido y en la que se aprecie la condición humana.
  • Visión y perspectiva mental, para crear un estado de ánimo, en el cual cada persona encuentre su punto de partida desde el cual tomar las deci¬siones, y no desde una actitud de víctima.
  • Inquietud espiritual y vitalidad en cualquier forma que éstas adopten.

Activación inmune superficial

Este nivel de actividad se refiere al aspecto de resistencia de la inmunidad. Esta activación está encaminada a potenciar la capacidad del organismo de resistir ante el ataque de los patógenos.

Existen numerosas hierbas medicinales conocidas como antimicrobianos, que suelen estimular la producción y actividad de los glóbulos blancos. Algunos ejemplos de este tipo de plantas son la equinácea, añil silvestre, mirra, tuya, caléndula y ajo.

Las hierbas y la ecología

Las hierbas, que abarcan gran parte del reino vegetal, constituyen un plano limítrofe dentro del cuerpo de Gaia (la Tierra viva), entre dos dominios de la naturaleza. En el punto donde se encuentran la humanidad y las plantas, es posible crear e intercambiar una energía sinergética.

Es en este punto donde la ecología interna y la ecología externa pueden resonar y estar en armonía. Entonces nos encontramos con un proceso ecológicamente integrado que cura y armoniza el entorno interior (el cuerpo humano) al tiempo que es producido por un entorno exterior armonizado (la naturaleza).

Las plantas con flores aparecieron por primera vez en la historia geológica durante el período cretáceo, hace unos 135 millones de años. No necesitaron mucho tiempo para diversificarse en las principales familias de plantas con flores que conocemos hoy en día.

Este hecho desconcertó a los botánicos durante mucho tiempo, hasta que reconocieron que las plantas habían evolucionado dentro del contexto de un todo ecológico, y no como individuos aislados. Evolucionaron dentro del ecosistema en el que vivían.

Tan rápida diversificación tuvo lugar por medio de la interacción de plantas e insectos. El plano limítrofe entre el reino vegetal y el reino animal proporcionó el impulso evolutivo.

Teniendo presente el concepto de Gaia, podemos ver que la evolución es un ejercicio de cooperación, así como de competencia; ambos procesos forman una red de interacciones que producen el complejo tapiz de la ecología actual, un sistema dinámico e interconectado.

El ecosistema sólo puede entenderse como un todo, como una unidad integrada y que se mantiene a sí misma. Todo lo necesario para el mantenimiento de cualquier parte del todo, lo suministra él mismo; de hecho, tiene que ser suministrado por el sistema, pues no existe nada fuera de él. Si el sistema no cuidara de sí mismo, no sería viable y no podría sobrevivir.

Un ejemplo concreto es el fenómeno de los productos secundarios de las plantas. Diversas plantas producen una serie de substancias químicas complejas que no desempeñan un papel identificable dentro del metabolismo de dicha planta; los denominados productos secundarios de la planta.

La única manera de explicar científicamente su función dentro de ella es suponer que se trata de un modo muy complejo de aislar la materia de desecho acumulada a partir del proceso metabólico de la planta, pero ello estaría en total desacuerdo con la genialidad del reino vegetal en cuanto a eficiencia y diseño.

Los productos secundarios de las plantas, como los alcaloides, los glucósidos y muchos otros grupos, ejercen una influencia fuerte y acusada en la fisiología humana y animal. Son los agentes que distinguen las hierbas de otras plantas, como bien saben los farmacéuticos.

No se trata de un simple accidente fortuito. De hecho, es el sello de Gaia. Al comer las plantas, estamos vinculados con un sistema circulatorio dentro de la biosfera y con la fuente de energía del sol, puesto que las plantas sintetizan su propia nutrición a través de la luz solar.

Los productos secundarios de las plantas toman parte en esta circulación para llegar hasta nosotros y para facilitar la homeostasia. De un modo profundo e ingenioso, nuestros alimentos pueden ser nuestra curación.

El reino vegetal nos proporciona todo lo que nuestro cuerpo necesita para tener una existencia equilibrada e integrada. Sin embargo, somos algo más que un simple cuerpo; también tenemos conciencia, lo cual introduce otros factores en escena. No sólo debemos pensar en nuestro cuerpo animal, sino también en nuestras emociones, nuestra mente y nuestra naturaleza espiritual.

La armonía ya ha dejado de ser simplemente una cuestión de una dieta apropiada, o incluso de unas hierbas apropiadas, para convertirse en una cuestión de sentimientos, de pensamientos, en un estilo de vida, una armonización y unas acciones apropiados, (la armonía de la relación apropiada con nuestro mundo y con nosotros mismos).

La elección entra en el proceso de curación cuando vemos en cual de estos campos debemos trabajar más asiduamente.

Es imposible generalizar sobre el valor relativo de las técnicas que funcionan con el cuerpo físico, con las emociones o las energías espirituales. Cada una de ellas desempeña su papel y pueden colaborar la curación.

Puede decirse que la salud reside en una dieta correcta, o en el uso apropiado de las medicinas alopáticas, o en el flujo libre de la energía espiritual. Todas estas afirmaciones son correctas y, a la vez, todas ellas son relativas.

¿Qué lugar le corresponde a la fitoterapia en este contexto? Dada la naturaleza de la forma de las plantas, las hierbas ejercen una influencia sobre el cuerpo físico. Actúan para integrar y equilibrar su función fisiológica y aumentar su innata vitalidad.

Cuando el cuerpo está equilibrado, el proceso de integrar los demás aspectos de nuestro ser es ayudado y catalizado. Aunque las hierbas no pueden ocupar el lugar de técnicas adecuadas como la asistencia psicológica o la meditación, ayudarán al cáliz del cuerpo a ser fuerte y receptivo, y a fortalecer los aspectos más sutiles de la vida humana.

Nuestro ecosistema y biosfera

Hasta hace muy poco, todas las culturas alrededor del mundo utilizaban las plantas medicinales como base de ciencia médica. La filosofía y los principios terapéuticos para la utilización de las plantas varían, pero durante miles de años las plantas han demostrado su eficacia y transcendencia.

Cada cultura disponía de una flora medicinal básica, a partir de la cual se seleccionaban los remedios. Esta gama de plantas variaba de una zona a otra, según el ecosistema local. No obstante, no deja de ser curioso que podamos encontrar hierbas con acciones equivalentes en lugares tan alejados entre sí como Gales, el sur de la India o las praderas de América de Norte.

Las especies vegetales, o incluso los tipos botánicos, pueden ser totalmente diferentes, pero la gama de problemas humanos que se pueden combatir desde la botánica es la misma. Si bien esto apoya la idea de que Gaia proporciona un contexto para la curación con ayuda de las hierbas, plantea la cuestión de si hoy en día debemos limitarnos a utilizar la flora que nos proporciona el ecosistema local en el cual vivimos.

El ecosistema que está a nuestro alcance ya no es local, del mismo modo en que nuestra cultura y conciencia humanas ya no son locales. Nos hemos convertido en seres planetarios, aunque no necesariamente por propia elección.

Nuestra comida puede proceder de cualquier parte del mundo y la moderna tecnología de la información trae el mundo a nuestras casas, abriendo nuestros pensamientos y vida emocional a una amplia gama de influencias. En muchos sentidos, somos ya ciudadanos planetarios. Y como seres planetarios dentro del cuerpo de Gaia, toda la flora mundial está a nuestra disposición.

Asimismo debemos considerar el impacto humano en los ecosistemas locales. En Gales, por ejemplo, era posible obtener una amplia gama de plantas en sus hábitats naturales. Hoy en día, debido a la agricultura intensiva, a la desforestación, a la repoblación forestal con coníferas extranjeras y a la expansión de la industrialización de las ciudades, ya quedan muy pocos hábitats realmente naturales y salvajes; por consiguiente, la gama de plantas locales a nuestra disposición se ha visto muy reducida.

Éste ha sido parte del impacto ecológico de la humanidad, inconsciente de los sistemas totales y del valor de sus interrelaciones.